Desde su fundación en 1984, J.B. ASESORES, viene prestando asistencia jurídica de alta calidad a empresas, profesionales y particulares, desarrollando un constante esfuerzo por hacer nuestros los problemas del cliente y darles una solución.

Estos son los Valores que inspiran nuestro ejercicio profesional y que ponemos a su disposición:

Como profesionales nos marcamos un objetivo claro: Asumir como propios los problemas de nuestros clientes. Para ello tratamos de:

- Escucharlos.
- Entender cuál es su situación.
- Comprender sus razones.
- Analizar su posición en cada asunto, circunstancia o situación.

Somos conscientes de que en muchos casos la incomunicación entre el profesional y el cliente produce una gran insatisfacción y nuestra experiencia nos lleva a concluir que esto se produce tanto en clientes particulares respecto de sus temas personales, como en representantes de empresas clientes respecto de temas profesionales, pues, al fin y al cabo, somos personas y lo que esperamos de un profesional es que nos escuche y asuma nuestro problema.

No pretendemos ni buscamos el crecimiento a ultranza, el tamaño o ser más importantes en el mercado, al contrario que muchas firmas de abogados, asesores o profesionales. Nuestro liderazgo es más humilde, pero no por ello menos importante o menos difícil. El objetivo de cada uno de los miembros de J.B. Asesores es convertirse en su mejor profesional.

Si conseguimos que cada uno de nuestros clientes nos considere como el mejor profesional, de modo que eso le lleve a depositar en nosotros su confianza y la renueve con cada nuevo asunto, habremos conseguido el mejor liderazgo de los posibles.

Nuestra conducta como profesionales se basa en el más escrupuloso respeto a las normas que presiden el ejercicio de la abogacía, que hacemos extensivas a cualquiera de los servicios empresariales que prestamos.

El Código Deontológico de la Abogacía es nuestro libro de cabecera e inspira nuestra conducta, tanto para con nuestros clientes como para con los contrarios y, por supuesto, con el resto de los profesionales con los que tratamos. Partiendo de estos principios, consideramos que cada asunto que se nos encomienda debe estar basado en un mutuo y libre acuerdo, en el que tan importante es el encargo del cliente como la aceptación de la firma, por ello no se aceptan indiscriminadamente todo tipo de asuntos y rehusamos aquellos que, de una forma u otra, no se ajustan a nuestro Código Ético.

Creemos interesante señalar que nuestro concepto de trabajo en equipo se desdobla en tres niveles íntimamente relacionados, a saber:

Un primer nivel lo constituye el Equipo de Trabajo Profesional Interno que se ocupa de cada asunto. Sabemos que, para atender adecuadamente a nuestros clientes, no es suficiente con que una persona lleve el asunto. Todo el equipo profesional de J.B. Asesores debe involucrarse según las necesidades, ya que el cliente no encomienda sus intereses a una u otra persona, sino a la firma.

En consonancia con esta filosofía de trabajo, siempre habrá al menos dos profesionales que, conjuntamente, se ocupen de cada asunto.

Un segundo nivel es la informatización del expediente dentro del despacho, de forma que, en cualquier momento, cualquier persona pueda acceder a la información esencial de expediente e informar al cliente de la situación de su asunto.

Por último, en el tercer nivel está implicado el propio cliente, que entendemos tiene que tener una posición activa, de modo que tratamos siempre de incorporarlo al equipo de trabajo manteniéndole informado de las actuaciones realizadas, aceptando con gusto sus sugerencias y, muchas veces, trabajando con él, codo con codo, en la preparación y planificación del asunto.

De nada sirve saber muchas leyes, muchos procedimientos, si como equipo no somos capaces de generar una estructura de trabajo que sea eficaz.

Para nosotros la eficacia se mide por nuestra capacidad de atender personalmente al cliente, de realizar las gestiones en el más breve plazo posible, de presentar los escritos necesarios de forma rápida y de entregar un trabajo en el plazo acordado con el cliente.

Sin embargo, también consideramos que forma parte de la eficacia tomarse el tiempo necesario para estudiar y valorar la problemática de un asunto, de modo que podamos dar el mejor consejo legal al cliente.